África del Norte está integrada por Egipto, Túnez, Marruecos, Argelia, Libia y Sudán. Estos países ofrecen una educación que si bien no es ejemplar para el mundo, ha avanzado en cuanto al acceso universal a la educación primaria, aunque la inequidad en cuanto a la diversa educación entre pobres y ricos y con respecto al sexo femenino es frecuente.
La realidad de África subsahariana o África negra, con casi la mitad de la población en situación de pobreza extrema, afrontando guerras, flagelos como el SIDA, la educación formal, que resulta muy difícil al ser impartida en el idioma de los colonizadores, sufre una crisis muy profunda; y la UNESCO desarrolla programas para tratar de aminorar ese déficit que se manifiesta en gran cantidad de analfabetismo, y deserción escolar. Son los niños de esta zona los que representan el 40 % del total de los analfabetos del mundo. Esto afecta sobre todo a las niñas que contraen matrimonio a edades muy tempranas.
La pregunta más frecuente que se hacen los especialistas es la de saber si el sistema educativo africano es un patrimonio colonial. Compartido durante mucho tiempo entre el poder francés, inglés y belga, con frecuencia, África ha heredado las lenguas oficiales de sus metrópolis, las cuales han diseñado en el continente un embrión de enseñanza pública.
Una escuela primaria pública que poco a poco ha ido sustituyendo a la educación tradicional, al igual que la educación secundaria. Los ministerios dirigen a sus anchas el conjunto con un gasto público para la educación siempre inferior al 20% de la totalidad del gasto nacional.
¿Qué está ocurriendo?
En muchas zonas de África Occidental y Central está surgiendo una creciente hostilidad hacia la educación por parte de las facciones beligerantes. Más de una cuarta parte de los 742 ataques verificados contra escuelas en todo el mundo que ocurrieron en 2018 tuvieron lugar en cinco países de África Occidental y Central.
¿Cuántos niños están afectados?
El número de escuelas obligadas a cerrar debido al aumento de la inseguridad en las zonas de África Occidental y Central convulsionadas por los conflictos se triplicó entre finales de 2017 y junio de 2019. En junio de 2019, se habían cerrado 9.272 escuelas en ocho países de la región, lo que afectó a más de 1,91 millones de niños y a casi 44.000 maestros.
¿Por qué está amenazada la educación?
Especialmente en los países del Sahel Central (Burkina Faso, Malí y Níger) y de la cuenca del Lago Chad (Camerún, Chad, Níger y Nigeria), la oposición ideológica a lo que se considera una educación de estilo occidental –especialmente para las niñas– es una de las principales causas de muchas de estas disputas. Como resultado, los niños en edad escolar, los maestros, los administradores y la infraestructura educativa son el blanco de ataques deliberados. Al mismo tiempo, el empeoramiento de las condiciones de seguridad y de los conflictos, incluido el uso de las escuelas por parte de las fuerzas y los grupos armados, perturba aún más tanto el acceso de los niños a la educación como su calidad.
El aprendizaje en peligro
Cuando la educación es atacada, es imposible ofrecer una escolarización segura en el sentido tradicional. La amenaza de los ataques crea una sensación de miedo en las comunidades locales, y obliga a las escuelas a cerrar, a los maestros a huir y a los escolares a permanecer en casa, impidiéndoles aprender en las aulas juntas.